
Los trastornos de ingestión y de conducta alimentaria en niños y adolescentes son trastornos graves de salud mental que se caracterizan por patrones persistentes y alterados de alimentación, así como por preocupaciones disfuncionales relacionadas con el peso, la comida o la imagen corporal.
Estos trastornos afectan de forma significativa a la salud física, al desarrollo emocional, al funcionamiento social y al bienestar psicológico del niño o adolescente. En edades tempranas, pueden interferir de manera importante en el crecimiento, la maduración y la autonomía.
La detección precoz y la intervención especializada son fundamentales para prevenir complicaciones médicas y psicológicas a largo plazo.
En Gabinet Psicològic Tena somos conscientes de la importancia de realizar una evaluación clínica rigurosa y ofrecer un tratamiento personalizado, adaptado a la edad, el desarrollo y las necesidades de cada niño o adolescente.
Es habitual que los niños pequeños exploren su entorno llevándose objetos a la boca por curiosidad. Sin embargo, cuando existe una ingestión persistente de sustancias no nutritivas y no alimentarias (como tierra, arena, papel, piedras o pintura) durante un periodo superior a un mes, hablamos de un trastorno denominado pica.
Esta conducta:
La pica puede provocar deficiencias nutricionales, problemas gastrointestinales, riesgo de intoxicaciones, infecciones y alteraciones médicas relevantes, por lo que requiere una evaluación clínica especializada.
El trastorno de rumiación es un trastorno poco frecuente que puede aparecer tanto en niños como en adolescentes. Se caracteriza por la regurgitación repetida de alimentos durante al menos un mes, sin que exista una causa gastrointestinal o médica que lo explique.
Los alimentos regurgitados pueden:
Este trastorno puede coexistir con otros trastornos de la conducta alimentaria, con trastornos del neurodesarrollo o con trastornos del espectro autista, aunque no siempre ocurre así.
Las consecuencias pueden incluir pérdida de peso, malnutrición, complicaciones dentales y afectación del bienestar emocional.
El trastorno de evitación o restricción de la ingesta de alimentos se caracteriza por un fracaso persistente para cubrir las necesidades nutricionales o energéticas adecuadas, asociado a uno o más de los siguientes aspectos:
A diferencia de otros trastornos alimentarios, no existe preocupación por el peso o la imagen corporal, pero sí una evitación intensa de determinados alimentos, relacionada con el miedo a atragantarse, la hipersensibilidad sensorial o experiencias negativas previas.
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La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por una restricción persistente de la ingesta energética, que conduce a un peso corporal significativamente bajo en relación con la edad, el sexo y el desarrollo del niño o adolescente.
Se acompaña de:
Es más frecuente en adolescentes, aunque puede aparecer en edades más tempranas.
La anorexia nerviosa puede tener consecuencias graves a nivel físico (desnutrición, alteraciones cardíacas, problemas hormonales, retraso del crecimiento) y psicológico (ansiedad, depresión, riesgo vital).
La bulimia nerviosa se caracteriza por la presencia de episodios recurrentes de atracones, acompañados de una sensación de pérdida de control, seguidos de conductas compensatorias inadecuadas para evitar el aumento de peso.
Estas conductas incluyen:
Los episodios se producen al menos una vez por semana durante tres meses. Aunque es menos frecuente en niños que en adolescentes, puede iniciarse en la infancia.
Las consecuencias pueden ser médicas (alteraciones electrolíticas, problemas digestivos, erosión dental) y emocionales (baja autoestima, ansiedad, depresión).
La obesidad infantil y adolescente se define como un exceso de grasa corporal por encima de lo esperable para la edad y el sexo, con impacto negativo en la salud física y psicológica.
Tiene un origen multifactorial, en el que influyen:
Además del riesgo médico, la obesidad puede generar estigmatización, baja autoestima, ansiedad y problemas emocionales, por lo que su abordaje debe ser integral y no culpabilizador.
Este trastorno se caracteriza por episodios recurrentes de atracones, acompañados de malestar intenso, sin conductas compensatorias posteriores.
Los episodios se asocian a:
Se presenta al menos una vez por semana durante tres meses y puede generar un impacto emocional significativo.
En Gabinet Psicològic Tena, realizamos una evaluación clínica exhaustiva y diseñamos un plan de tratamiento personalizado, adaptado a la edad, el momento evolutivo y las necesidades específicas de cada niño o adolescente. Acompañamos también a las familias, ofreciendo orientación y apoyo durante todo el proceso terapéutico.
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